AEC, Asociación Española para la Calidad

AEC, Asociación Española para la Calidad

junio 26, 2019 Desactivado Por inqualitas
Núria Ribas

Núria Ribas

Licenciada en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona, tiene un postgrado en Comunicación y Estrategia Política por el ICPS (Institut de Ciències Polítiques y Socials, adscrito a la UAB) y ha realizado estudios en el Postgrado de Periodismo Digital por la UOC (Universitat Oberta de Catalunya). Los primeros años de su carrera profesional se desarrollaron en el ámbito de los gabinetes de prensa, en especial en el departamento de Prensa y de Presidencia de la Cámara de Comercio de Barcelona y como jefa de prensa del partido político Iniciativa per Catalunya-Verds. Su etapa en la Cámara de Barcelona la compatibilizó con colaboraciones en prensa económica, de manera preferente en el semanario Dossier Econòmic. En 2003, se trasladó a Madrid, donde ejerció de corresponsal parlamentaria para el periódico El Punt de Barcelona y el semanario de política y sociedad Actual. En 2005, asumió la subdirección del mensual especializado en economía y empresa, Dossier Empresarial. Se mantuvo en la subdirección cuando la publicación pasó a ser semanal en 2008 y en septiembre de 2011 es nombrada directora de la misma hasta su cierre, en abril de 2014. En la actualidad ejerce como periodista freelance, especializada en biotecnología, economía y política

AEC, en búsqueda de la calidad del siglo XXI

La Asociación Española para la Calidad (AEC) encara este 2015 con un reto fundamental: extender la calidad a nuevas áreas de la empresa para conseguir ser más competitivos y triunfar en la economía global. Es la calidad del siglo XXI.

Ha llovido mucho desde que Paul W. Clifford, profesor norteamericano que se encontraba de visita técnica a España, recomendara a un grupo de empresarios que le acompañaban la creación de una institución que trabajase por y para implementar la calidad en el tejido empresarial. Era la década de los 50 y España seguía sumida en la autarquía que el régimen franquista había impuesto. Conceptos como el del control de la calidad, certificaciones y procesos similares eran totalmente desconocidos en nuestro país. No así la mentalidad de algunos profesionales que recibieron con entusiasmo la recomendación de Clifford. Pocos años más tarde, en 1961, nacía la Asociación Española para el Control de la Calidad, como se llamó en un principio.

Cumbre Innovación 2014, celebrada en el CSIC.
Cumbre Innovación celebrada en el CSIC.

La idea de ese grupo de profesionales era crear un organismo a imagen y semejanza del que ya existía en Estados Unidos para aunar aprendizajes y experiencias sobre la calidad en la empresa, tanto de compañías como de expertos en el tema. Y, por supuesto, trasladar a todo el tejido empresarial español los conocimientos generados a través de acciones formativas.

La primera de ellas llega cinco años después de su fundación: se celebra la Primera Jornada Nacional para el control de la Calidad en la Industria de la Automoción, con el objetivo de promover un mejor soporte para la gestión de la calidad ya en boga en la industria de la automoción e industria auxiliar. Es a partir de esta jornada que nace el primer comité (de Automoción) de la AEC. Hoy, la asociación cuenta con 1.800 socios y más de 20 comités, pequeñas y grandes comunidades que trabajan la calidad, bien de forma transversal (medio ambiente, responsabilidad social corporativa –RSC-…), bien de forma sectorial (automoción, aeroespacial, construcción…).

Los Comités AEC son el espacio de encuentro y relación de los socios de la AEC.
Los Comités AEC son el espacio de encuentro y de relación entre los socios.

Esta primera acción formativa de la AEC (que en el año 68 se integra en la Organización Europea para el Control de la Calidad, dejando patente su vocación europea e internacional) le da alas para empezar a organizar multitud de jornadas y congresos durante la década de los años 70. Una intensa actividad que, mientras la asociación iba creciendo tanto en socios como en comités de trabajo, le permitiría consolidarse en la década de los 80 y llegar a ser un referente en el mundo de la calidad durante los años 90. De hecho, en 1996 se pone en marcha el Centro Nacional de Información de la Calidad (CNIC) y se inicia la certificación de Personas en el área de calidad creándose el CERPER (Centro de Registro y Certificación de Personas).

El nuevo siglo, la AEC lo encaró con una masa crítica y un prestigio que en sus inicios difícilmente hubiera soñado, pero también con importantes retos tras cuarenta años de historia. El mundo cambiaba a una velocidad hasta entonces nunca vista y las prácticas empresariales debían adaptarse a estos cambios. si se quería tener éxito en la economía globalizada. La calidad no era una excepción. Los procesos que la impulsan, la implementan y la certifican también debían adaptarse a los nuevos tiempos.

La innovación de la calidad

“La calidad no es un simple conjunto de normas que tengo que cumplir dentro de mi empresa hasta la siguiente auditoría”, explican desde la AEC. “La calidad tiene que empapar todos los procesos que transversalmente guían la actividad de una empresa si ésta quiere ser más competitiva. Tiene que atravesar áreas de las compañías que hasta ahora no tenían en cuenta el concepto”.

LA AEC es la gran comunidad de referencia de la Calidad. Ésta siempre ha tenido al cliente en el centro.
LA AEC es la gran comunidad de referencia de la Calidad. Ésta siempre ha tenido al cliente en el centro.

Es lo que la AEC llama ‘el territorio extendido de la calidad’. Es decir, los profesionales de la calidad se están empezando a mover a otras áreas de las compañías, como al departamento de RSC o al de medio ambiente, por ejemplo. La ventaja es que, aplicando a otras áreas los procesos de gestión y métricas que ya tienen definidos los profesionales de la calidad, podemos gestionar esa área de forma más eficiente y medir su impacto real en los resultados de la empresa.

Unas mediciones (es decir, unos sistemas de control de calidad) que nos llevan directamente a la otra gran innovación que la AEC quiere introducir en la calidad dentro de la empresa: ‘la experiencia de cliente’.

Hacia la excelencia

¿La experiencia de cliente no es lo mismo que un cliente satisfecho? No. En la AEC lo tienen muy claro. “Hasta ahora los controles de calidad en una compañía se basaban en conseguir la satisfacción del cliente. Pero esto se ha convertido en un básico, una condición sine qua non, algo necesario para que un potencial cliente se plantee comprar nuestro producto. Pero el mercado anglosajón ya va marcando una nueva pauta: conseguir la experiencia de cliente, convencer al cliente desde el plano emocional, superando sus expectativas”.

Día Mundial de la Calidad 2014, dedicado a la pasión por el cliente.
Día Mundial de la Calidad dedicado a la «pasión por el cliente».

Es decir, todo el mundo espera que su Smartphone cumpla con las especificaciones que promete su sistema operativo, eso se da por hecho y es lo que nos deja ‘satisfechos’. Pero si, entre otras cosas, el diseño físico, el diseño del interface, su usabilidad —esto es, la experiencia de usuario— logra conectar emocionalmente con el consumidor ese será el teléfono que logrará diferenciarse, ofreciendo una ‘experiencia de cliente memorable’ y será, probablemente, el que más ventas obtenga.

Es hacia estas dos líneas de trabajo (el territorio extendido de la calidad y la experiencia de cliente) que la AEC está encarando su estrategia de formación y difusión de la calidad entre las empresas españolas, para que estas las implementen ganando competitividad. “Si el cliente ha cambiado, si el paradigma ha cambiado, la calidad tiene necesariamente que evolucionar”, aseguran. “Desde la AEC estamos comprometidos a vehicular este cambio, desde nuestro compromiso con la Calidad y con el país, y con el liderazgo y el impulso imprescindible que nuestros socios y comités nos ofrecen”.

Más información:
www.aec.es