Entrevista a Francesc Homs i Ferret

Entrevista a Francesc Homs i Ferret

enero 4, 2021 Desactivado Por inQualitas
Francesc Homs i Ferret
Presidente del Comité español de la LECE – Liga Económica Europea
Los actuales fondos de capital de Europa destinados a la reactivación serán la vía que nos permitirá superar el actual momento de crisis. Hay que aprovecharlos al máximo.

Francesc Homs i Ferret  es presidente del Capítulo Español de la LECE y presidente de INEO Corporate.

 

¿Podría resumirnos qué es la LECE y cuáles son las funciones y principales objetivos del Comité español?

La Liga Europea de Cooperación Económica (LECE) es una asociación de personas y empresas de clara vocación europeísta, que se constituyó hace 63 años, formando parte de la sociedad civil que impulsó la creación de la Unión Económica Europea. Es, actualmente, entidad consultiva de la Unión Europea. Sus funciones son seguir el proceso de construcción de la UE, principalmente en el ámbito económico.

 

Está presente en los países de la UE y existe un comité internacional a nivel europeo. Este mes de diciembre los miembros de la LECE Internacional han aceptado, por unanimidad, la candidatura a la presidencia internacional presentada por el capítulo español, y actualmente, bajo la persona del español Javier Arias, presidimos la organización a nivel internacional.

 

¿Europa saldrá debilitada o reforzada después de la pandemia del Covid-19? ¿Qué cambios cabe esperar de cara a la cohesión (o no) del proyecto europeo?

Europa saldrá muy reforzada después de la pandemia del Covid19. Ya se está viendo actualmente que si no es gracias a la Unión Europea no se podría haber dado la respuesta de disponibilidad de fondos económicos para superar el impacto de la pandemia y reactivar la economía.

 

En los próximos años se observará una mayor concentración de poder político en Europa. El modelo de gobernanza europeo y los valores sociales y económicos que preserva serán líderes en el mundo para afrontar, con eficiencia, el cambio a la sostenibilidad del planeta y a la transformación digital y tecnológica de nuestra sociedad. El modelo europeo será el más efectivo en superar las diferencias sociales y resolver los problemas de marginación que ha causado la pandemia.

 

Usted tiene una trayectoria acreditada como gestor público y como consultor económico en la empresa privada, ¿cómo analiza el cansancio de la ciudadanía ante la llamada “clase política”, en el Estado español y en una parte considerable del mundo que nos rodea?

Es cierto. Existe una desafección de la sociedad respecto a los dirigentes políticos, pero no comparto la generalización de esta visión de la realidad. Hay muchas personas al frente de la gestión pública que son muy honestas, capaces y eficientes. Los momentos son muy complejos, y las nuevas tecnologías han hecho también más compleja la gestión de los temas públicos. Lo que hay que hacer es escoger bien a los líderes políticos. Deben ser personas capaces, honestas y empáticas, con capacidad de escuchar a la sociedad, y servirla eficientemente.

 

En el mundo también hay de todo. Una visión excesivamente pesimista no nos permite valorar las acciones públicas que son positivas en muchos países y a los buenos líderes políticos, que también existen. Hay que saber diferenciar lo válido de lo mediocre.

 

¿El caso político y económico español es parecido al conjunto europeo? ¿Es idéntico al de la Europa del sur o en España, e incluso más específicamente en Catalunya, tenemos unas carencias o degeneraciones morales y profesionales específicas?

 

Obviamente no. Cada estado tiene su idiosincrasia y sus características. Pero Europa tiene líderes políticos válidos, y en España también los hay. Lo que le sobra al escenario político español es crispación, confrontación, poco diálogo y sobre todo, poca voluntad de concertación y acuerdo. La sociedad pide a los políticos diálogo y acuerdos.

 

Por lo que respecta a Cataluña, no es muy diferente. Pero sí hay más capacidad de diálogo y voluntad de concertación política. En el ámbito municipal catalán existe una alta calidad de personas dedicadas a servir al interés público que, a mi juicio, deben emerger y asumir responsabilidades más elevadas. En Cataluña hay que abandonar la crispación que provocan determinados líderes en torno al tema nacional. Hace falta diálogo, respeto y buscar acuerdos.

 

Ustedes se centran en los aspectos económicos, como el llamado Pacto Verde Europeo y el progreso en la digitalización, por ejemplo. ¿Qué otras soluciones podrían aplicarse para superar la grave coyuntura económica, y por tanto social, que estamos atravesando?

Sin duda, el Pacto Verde Europeo es el principal eje de la acción política de la Unión Europea. Lidera en el mundo esta prioridad. Ni en Estados Unidos, ni en China, ni en Rusia, ni en Brasil, los líderes políticos tienen esta prioridad. Europa está impulsando la transición energética, la transición tecnológica, el nuevo modelo de economía digital. Son grandes procesos de cambio que transformarán nuestra sociedad en las próximas décadas. La reactivación económica viene a través de estos ejes de actuación. Los actuales fondos de capital de Europa destinados a la reactivación serán la vía que nos permitirá superar el actual momento de crisis. Hay que aprovecharlos al máximo.

 

¿Cree que el poder de compra o de consumo de casi 500 millones de europeos está suficientemente reflejado en el ejercicio de otros poderes, como el económico, el tecnológico, el militar, etc. entre las grandes potencias del mundo? ¿Qué o quienes están fallando?

Creo que hay bastante correspondencia con estas capacidades y poderes a que hace referencia, en el mundo. No obstante, Europa tiene su propia y singular prioridad. Europa no desea ser la primera potencia militar. No ha optado para hacer este proceso, pero tiene su posición destacada. Europa busca conciliar el desarrollo económico con el equilibrio social. En esto nos diferenciamos mucho con China y también con Estados Unidos. No debe olvidarse que Europa es la gran defensora del multilateralismo.

 

El camino es la gobernanza a través de la multilateralidad. Es lo que está practicando Europa hace años. El diálogo, la negociación y el pacto están en la esencia de la construcción de la Unión Europea. Los problemas mundiales piden gobernanza a través del diálogo. Europa puede ser un gran ejemplo de gobernanza para el mundo.

 

El 9 de mayo de 2020 hemos celebrado el 70 aniversario de la Declaración Schumann, documento clave en la constitución de la CECA (Comunidad Europea del Carbón y del Acero) embrión de la actual UE. ¿Cuánto tiempo más cree que habrá que esperar para poder votar una constitución de la Confederación de los EE.UU. de Europa?

Es cierto, este es un gran hito esperado por mucha gente europeísta. Pero a diferencia de otras constituciones en el mundo que se construyeron a partir del final de un conflicto bélico, Europa construirá la Constitución de la Confederación de los EE.UU de Europa a través del diálogo y la concertación, y ello exige un proceso y una evolución de las sociedades que integran Europa. Estoy convencido de que el camino se está haciendo, y que en la próxima década la población se sentirá más europea, y tendrá un mayor sentimiento de pertenencia a los valores y modelos que supone Europa en el mundo y, en definitiva, un sentimiento más europeísta.

 

Parece que el tiempo apremia, el trumpismo, el Brexit —y otra clase de agresiones menos civilizadas— no son reacciones pasajeras ante la Europa débil que tenemos. ¿Los europeístas tenemos o podemos contar a corto plazo con un liderazgo político y una minoría intelectual con la cabeza suficientemente clara y el corazón decidido para progresas de veras en la unidad?

Trump se giró de espaldas al multilateralismo y al proyecto de la Unión Europea, y la conclusión es que ha unido más a Europa. Y el Brexit, ha generado la misma reacción. Para mí es un error que el Reino Unido no esté dentro del proyecto de Europa. Pero esta es la singularidad y la fuerza que tiene Europa. Cualquiera que quiera irse, lo puede hacer. Pero el Brexit está haciendo más fuerte el proyecto de Europa. Estoy seguro de que más adelante, de una u otra forma, volverán.

 

Es evidente que todavía hay mucho camino por construir. Hay liderazgos importantes y válidos en Europa. Quizás hoy todavía más identificados en sus estados miembros, pero cada vez más son liderazgos de proyección europea (Angela Merket, Ursula Von de Leyen, Emmanuel Macron, Giuseppe Conte, Nicolas Sarkozy, David Sassoli, Jean-Claude Junker, Pedro Sánchez, Javier Solana, Emma Bonino, Carlo Umberto Bonomi, Cristine Lagarde, Miguel Arias Cañete, Joaquin Almunia…).

 

En la próxima década se visualizarán más los liderazgos europeos.

 

¿Están fallando las élites o las masas? La élite política solo en muy pocos casos parece estar a la altura de las circunstancias; pero ¿y las élites económicas, sociales y culturales? ¿Cómo valora su acción?

Es verdad que hay que ser más exigentes en la selección de las élites políticas, Los partidos políticos tienen que subir su listón al seleccionar a sus líderes. No nos instalemos en el discurso negacionista de los líderes políticos. Hay de todo, como en todos los colectivos humanos. Es cierto que la sociedad debe tomar más protagonismo en el liderazgo colectivo. Las voces y las opiniones de la sociedad civil deben elevarse, hacerse sentir mucho más y deben ser escuchadas por los políticos y, en mucho casos, deben respetarse. Hace falta más protagonismo de la sociedad civil. Este es el propósito de la LECE en el contexto europeo. No obstante, hay riesgo de manipulación de las masas por los populismos. Frente a ello, hay que dar a informaciones veraces y soluciones efectivas a los problemas que la sociedad denuncia.

 

A estas alturas, parece como si para la ciudadanía eso que llamamos “Europa” se concreta en un puñado de funcionarios desganados, un cementerio de elefantes para políticos amortizados, el lugar en el que hacer un intercambio Erasmus o algún que otro viaje cultural o de negocios ¿Qué cree que es o debiera ser Europa y qué misión tiene en este planeta anárquico y en auto-destrucción acelerada en el que vivimos? ¿En suma, qué poder real somos capaces de movilizar los europeos para revertir la situación?

No comparto esta visión. Una gran mayoría de la ciudadanía quiere ser y vivir como los europeos. Y concretamente en España, con la entrada de 140.000 millones para destinar a reactivar el actual momento de crisis, no creo que podamos decir que Europa es sólo un puñado de funcionarios. Europea hoy nos ha pagado los ERTOs. Europa son valores. Europa es sensibilidad y equilibrio social. Europa es libertad. Europa es democracia. Europa es cultura. Europa es justicia. Europa es diálogo. Europa es progreso. Europa es diversidad. Europa es tolerancia. Europa es integración. Europa son muchas cosas de alto valor para construir una sociedad mejor. Pero Europa tampoco, obviamente, está exenta de grandes problemas, dificultades, desequilibrios y retos. Pero la humanidad siempre ha sido así, y siempre hemos ido avanzando. Y hoy Europa está mucho mejor que hace 50 o 100 años.

 

España tiene un gran papel de contribución en la construcción del actual momento europeo. Y no es solamente un deseo político, lo es también de la sociedad, del mundo empresarial, cultural, social, profesional. Se ha hecho un gran recorrido de integración en Europa y actualmente ya tenemos un importante camino reconocido. El futuro será europeo, o no será.

 

                                                                    Redacción Barcelona

 

Más información:

www.leceonline.org