
Entrevista a Jerónimo Ors
junio 13, 2025
Jerónimo Ors Palazón, licenciado en Farmacia, se incorporó a Cosméticos Paquita Ors a finales de los 80 como director técnico ampliando la línea de Investigación y Desarrollo en los años ochenta, lo que se ha materializado en más de setecientas formulaciones, producidas y distribuidas en la actualidad. Ha sido profesor en diversas universidades y responsable de formación de farmacéuticos desde la Vocalía de Dermofarmacia, del Consejo General de Farmacia. Junto a una innovadora formulación, confía en la botánica para el cuidado y mejora de la piel, siendo pionero en la cosmética vegana. Es hijo de la conocida Paquita Ors, farmacéutica y fundadora de la marca homónima, quién durante los años 90 colaboró intensamente en los medios de comunicación llegando a tener su propio programa de cosmética en TVE.
En un entorno altamente competitivo aumenta la preocupación de la mayor parte de los profesionales hacia un envejecimiento saludable, y en los diversos ámbitos de la salud se tiende a una formación del consumidor más elevada que en tiempos anteriores ¿qué papel cree qué juega la divulgación científica y técnica en la relación con el cliente final?
Afortunada y maravillosamente, se han multiplicado las posibilidades de las materias primas, los productos, las formas de aplicaciones, los aparatos y las formas de abordar los problemas y las formas de mejorar la piel. Pero vamos descubriendo que cada persona, dependiendo de su trabajo, su salud, su edad, su estrés, su dieta y en general de acuerdo con su circunstancia, necesita unos productos u otros. Es un tratamiento cinético, que va cambiando con las estaciones, los estados emocionales, la alimentación, la medicación, etc. Para conseguir el éxito y llegar a los 70/80/90 de edad con un aspecto atractivo la persona tiene que conocer su piel y saber tratarla. Solo así, en una colaboración entre el profesional del cuidado de la piel y el usuario, conseguiremos los resultados mediante una empatía recíproca, que cada vez más podemos llamar el arte y la técnica del cuidado de la piel.
¿En este marco general de preocupación y de mejora de la salud, cuál es la contribución de la cosmética ¿Y cómo lo abordan en la empresa?
Podemos hablar de dos tipos de cosmética. La primera corrige las malas tendencias de la piel o el cabello. La tendencia a tener granitos o rojeces, la caída del cabello, la sensibilidad extrema etc. La segunda se centra en el envejecimiento y en la nutrición de la piel con aspectos tan importantes como cuidar el microbioma de la piel y su ecología. En los casi 40 años que nuestra empresa lleva funcionando estos han sido siempre nuestros objetivos.
Desde su experiencia al frente de una empresa familiar con tanta trayectoria, ¿cómo considera que está evolucionando la cosmética de calidad en los últimos años?
La evolución de la cosmética es abrumadoramente impresionante. Hemos pasado de productos donde lo importante era el packaging, el marketing y la publicidad. Y donde primaba más la idea de lujo y de consumo a una realidad sólida y científica, donde podemos cambiar y corregir casi todas las funciones de la piel. Sabemos cómo funciona ésta, cuáles son sus mecanismos, contamos por primera vez con las armas y la eficacia necesarias para detener el envejecimiento. Y todo ello con un nivel de seguridad y de garantía altísimo.
Vivimos en un momento en el que la sostenibilidad y la trasparencia son demandas crecientes. ¿Qué medidas está tomando su empresa para adaptarse a estos nuevos estándares del consumidor privado y de la regulación pública?
Tengo que decir, sin ironía, que nosotros éramos sostenibles antes de que existiera el término o el concepto de sostenibilidad. Empezamos utilizando solo plantas de nuestro entorno —en lo que hoy seria “kilómetro 0”— fabricando lotes pequeños, con mucho reciclaje para disminuir la cantidad de conservantes y de químicos, y fabricando productos a medida de la persona, de forma individual. Y adaptando siempre el tratamiento a la persona y no al revés. No ha sido una filosofía a la que hayamos tenido que adaptarnos, siempre hemos sido así.
Por otro lado, la regulación de la Unión Europea es clara y sólida. Es afortunadamente muy trasparente en el etiquetaje y nos sentimos cómodos con ella.
¿Qué retos específicos enfrenta una empresa familiar y con larga tradición como la suya en un mercado dominado por las multinacionales?
No es ningún reto, directamente jugamos en una liga muy superior. Cuando empezamos nos dimos cuenta que las grandes multinacionales, a pesar de sus enormes recursos, fabricaban productos poco potentes. ¿Por qué? Porque nunca estaban seguros de quién o en qué momento iban a usar sus productos. Preferían que algo, aunque no fuera muy bien, nunca fuera mal. Nosotros le dimos la vuelta, decidimos utilizar productos muy potentes, pero controlando siempre cuando y en qué momento de su vida los iba a usar el consumidor. Igual que en una farmacia antes de usar un medicamento existen varios filtros de médicos, enfermeras o farmacéuticos que controlan la idoneidad del medicamento. Al controlar todos los pasos la fabricación, la distribución, el diagnóstico, el seguimiento o cualquier tipo de consulta el éxito está garantizado
Cada vez hay más demanda de productos con componentes naturales de origen botánico antes que químico, ¿cómo abordan esta necesidad en su empresa?
Esta filosofía, esta práctica y esta investigación forma parte del núcleo de nuestro día a día desde hace 40 años. Recuerdo que al empezar prácticamente solo existía una empresa que fabricara extractos de alta pureza. Yo los solicitaba a otras empresas, y la respuesta era siempre la misma: “A nadie le interesan los activos tan puros”. El tiempo me ha dado la razón.
La innovación en cosmética está cada vez más ligada a la biotecnología y la dermatología. ¿Qué papel juega en el desarrollo de los productos actuales la ciencia y la experiencia acumulada durante los años?
Fundamentalmente la investigación ha hecho que conozcamos los mecanismos de la piel, sabemos lo que falla, cual es el origen del problema y lo que tenemos que aplicar. Actuamos de forma totalmente selectiva en los genes y las rutas bioquímicas. Y gracias a las nuevas vías de penetración como los exosomas llegamos más profundo, más lejos y con mayor efectividad. Creo que tenemos un futuro sumamente excitante y lleno de promesas.
En el sector cosmético la regulación sobre ingredientes y etiquetado se vuelve cada vez más exigente. ¿Cómo se aseguran ustedes de cumplir con estos requisitos sin perder agilidad en el desarrollo de nuevos productos?
La legislación es siempre una ayuda cuando se trabaja bien. Enseña los márgenes en los que desarrollar la formulación y da garantías. Somos exigentes con nosotros mismos y solemos ir siempre por delante de la legislación, no es un problema.
La digitalización ha trasformado la relación entre marca y consumidor. ¿Qué importancia le da cosméticos Paquita Ors al canal online y cómo ha cambiado su estrategia en este aspecto?
Sinceramente, creo que el canal online es una ayuda, pero no es la solución. Para entender la piel de la persona hacen falta datos de la persona y su circunstancia, una empatía y una cercanía. Y aunque yo hago frecuentemente video-conferencias desde hace muchos años y fuimos precursores en ese campo nada se compara al tú a tú. Por supuesto, es más cómodo y eficaz para conseguir los productos sin moverte de tu casa. Pero para el difícil arte del cuidado y la mejora de la piel hace falta un contacto más directo y cercano.
Para terminar ¿Qué tendencias emergentes en el sector cosmético considera más prometedoras o disruptivas de cara al futuro próximo?
Como nuestra especialidad son las pieles sensibles y alteradas, ésta es claramente una tendencia que va en aumento: con el estrés, la mala alimentación, la vida sedentaria y el contacto con los químicos. También, el consumo cada vez más frecuentes de fármacos y el incremento de las alergias hace que sea necesario utilizar productos muy específicos.
Y hay por supuesto un consumo cada vez mayor de productos antienvejecimiento. Vamos a llegar a los noventa años, pero hay que llegar bien.
Redacción Barcelona
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