Entrevista a Íñigo Segura

Entrevista a Íñigo Segura

diciembre 19, 2010 Desactivado Por inQualitas
Íñigo Segura
Íñigo Segura
Director general de FEDIT (Federación Española de Centros Tecnológicos)
«Las políticas deberían formularse desde la estabilidad presupuestaria necesaria para que las inversiones en I+D+I puedan dar su fruto»

Íñigo Segura Díaz de Espada es ingeniero industrial por la Universidad de Navarra y máster en Dirección y Administración de Empresas por el Instituto de Empresa de Madrid. Es director general de la Federación Española de Centros Tecnológicos (FEDIT) y miembro del Comité Ejecutivo de la Asociación Europea de Organismos de Investigación y Tecnología. Se ha especializado en tecnologías relacionadas con el equipamiento electrónico y sistemas de potencia para satélites artificiales en el Centro Tecnológico de la Agencia Espacial Europea, ESTEC, en Noordwijk, Holanda. Y ha trabajado diez años en CRISA, (Computadoras, Redes, e Ingeniería, S. A.) filial española de Astrium, perteneciente al grupo EADS, como jefe de la Sección de Diseño de Electrónica de Potencia para Equipos Embarcados, responsable de Coordinación y Tecnología del Departamento de Electrónica de Potencia, director del Departamento de Electrónica de Potencia y responsable de Desarrollo de Negocio de Sistemas Audiovisuales
¿Podría resumirnos brevemente los orígenes y los objetivos de FEDIT?
Fedit es la organización que integra a los Centros Tecnológicos de España. Se constituyó en 1996, tras la fusión de las antiguas Federación Española de Asociaciones de Investigación Industrial (FEDIN) y Federación Española de Organismos de Innovación y Tecnología (FEDIT). Nace como consecuencia de la vocación del conjunto de Centros Tecnológicos de España de contribuir, de manera articulada y con un esfuerzo conjunto, a dotar de mayor valor a las políticas científicas y tecnológicas de nuestro país. Así, uno de los motivos más importantes para la creación de la Federación fue la percepción de que un enfoque más pragmático, aplicado, de la investigación orientándola a la innovación era necesario para mejorar la competitividad de nuestras empresas y que para ello los Centros Tecnológicos podrían ser una magnífica herramienta. En cualquier caso, esa vocación de contribuir colectivamente a un proyecto que trascendiese los objetivos de carácter local, al que por otra parte los Centros Tecnológicos debieron su nacimiento, no fue el único motivo para la creación de la Federación. Otros motivos tuvieron que ver con la percepción de que el aprendizaje mutuo y la cooperación iban a ser claves para mejorar la eficacia de sus actividades y el valor que aportaban a las empresas así como con la necesidad de tener una voz coordinada común en la que ya se perfilaba como un elemento esencial para el desarrollo del sistema tecnológico español: su inclusión en el sistema tecnológico europeo. Por último, ser capaces de ir definiendo y construyendo de manera colectiva las bases de un modelo de organización eficaz que con el tiempo pudiera constituirse en referente en todo lo relacionado con la transferencia de tecnología y su impacto económico, sin menoscabar la heterogeneidad necesaria en estas organizaciones para adaptarse, cada una, a demandas muy variadas dependientes de los sectores hacia los que enfocan su oferta y las tecnologías en que se especializan.
Bajo la presidencia de Emilio Pérez Picazo usted actúa como coordinador o animador de un Consejo Rector que cuenta con personalidades destacadas en el ámbito científico y tecnológico. Más que citar los nombres, ¿podría esbozarnos los diferentes sectores que están representados y cómo encaja su perfil profesional en el conjunto?
El Consejo Rector de FEDIT está integrado por once altos cargos de Centros Tecnológicos asociados. El Consejo Rector actúa por delegación de la Asamblea y asume por tanto un papel de representación de la heterogeneidad que tienen los Centros Tecnológicos tanto sectorial como tecnológica. Es un reto que los diferentes Consejos Rectores han sabido superar reconociendo el valor y la aportación de los diferentes modelos organizacionales y estructuras de actividad. El avance experimentado en la definición de los principios elementales a los que hacía referencia en la respuesta anterior y que intentan recoger el denominador común del modelo sobre el que el mismo articula su propuesta de valor y sus magníficos resultados, ha sido clave para unir y entender el valor de las diferencias. Así, un Consejo Rector integrado por responsables de Centros que trabajan para sectores tan diversos como el de la óptica, el naval, el de la automoción, la logística, la agroalimentación, el aeronáutico, el de las TIC, etc. puede entender la problemática de Centros que trabajan para sectores como el calzado, la cerámica, la biotecnología industrial, la aeronáutica, la energía y los muchos otros sectores para los que trabajan los socios de la Federación. No sé si mi perfil profesional encaja perfectamente en el conjunto. Los resultados son los que deben medir si el encaje ha sido adecuado o no. Inicié mi experiencia en un gran Centro Tecnológico de ámbito internacional profundamente ligado a la investigación aplicada y la transferencia de los resultados de su actividad de I+D a las empresas europeas, el European Space and Technology Center, ESTEC, perteneciente a la Agencia Espacial Europea, situado en Noordwijk, Holanda. Por otro lado la mayor parte de mi vida profesional posterior la desarrollé en una empresa privada del sector espacial que actualmente pertenece al grupo EADS. Conocí, por tanto, dos partes esenciales de éste pequeño gran mundo en el que viven los Centros Tecnológicos así como la esencia de la relación que existe entre ambos, por lo que no creo que el sector de donde venía o la tecnología sobre la que trabajaba hayan supuesto ninguna ventaja ni perjuicio. Mi trabajo en la empresa privada estuvo permanentemente ligado al desarrollo tecnológico y la innovación dado que en el sector de equipos de electrónica de potencia para satélites no hay un equipo igual a otro nunca y las demandas son cada vez más exigentes. No sé si he sido capaz de aportar algo, desde mi experiencia, a la Federación Española de Centros Tecnológicos, lo que sí es cierto es que la Federación me ha aportado muchísimo a mí.
¿Podría ilustrarnos sobre la forma que tienen los centros de interactuar con su entorno más próximo, universidades, gobiernos regionales, etc. y cuáles son sus perspectivas de futuro?
Los Centros Tecnológicos, como he dicho, nacieron desde un contexto local orientando su actividad, inicialmente, hacia las necesidades de las empresas más próximas. Por ese motivo se puede decir que han jugado y siguen jugando un papel esencial en el desarrollo económico de las regiones en que se encuentran. Esto no habría sido posible, o al menos hubiera sido más difícil, si no hubieran tenido el apoyo de los responsables de las políticas industriales de las Comunidades Autónomas en las que se ubican. Las Administraciones Autonómicas entendieron más rápidamente que la Administración Central, amén de tener la competencia constitucional para desarrollarlas, la importancia de poner en marcha políticas de innovación encaminadas a impulsar la competitividad de las empresas. La proximidad les permite conocer mejor sus problemas y ajustar sus políticas hacia el impulso de su competitividad. No fue así en todas las Comunidades Autónomas y quizás por ello el mapa de Centros Tecnológicos no es homogéneo. Con el tiempo y una fuerte inversión en la generación de conocimiento a través de sus proyectos propios de investigación y en recursos humanos altamente especializados los Centros Tecnológicos han ido aumentando la complejidad de los problemas que son capaces de resolver y las oportunidades que son capaces de generar para sus clientes. Esta evolución les ha permitido varias cosas: por un lado mejorar el valor que aportan a las empresas para la generación de nuevos productos, procesos y servicios (y no tan sólo para su mejora), incorporarse y, recientemente, liderar múltiples proyectos de investigación europeos, dominar y a partir de allí explorar los límites de aplicación de tecnologías aún emergentes a partir de las cuales generar nuevo tejido industrial o empresarial, de la mano, en la mayor parte de los casos, de empresas existentes y, sobre todo, dominar un lenguaje que les permite el acercamiento a los equipos de investigación de carácter científico exploratorio que residen en la Universidad y en los Organismos Públicos de Investigación. En este momento se puede producir una explosión de los beneficios que podría generar el estrechamiento de la relación entre Centros Tecnológicos y Universidades, o mejor dicho, equipos de investigación universitario y Centros Tecnológicos, muy distantes en el pasado. Finalmente, la evolución de los Centros Tecnológicos les ha hecho estar preparados para trascender sus límites autonómicos y poder ofrecerse como instrumento para mejorar la eficacia de las políticas estatales. Sus clientes ya no son exclusivamente locales sino que muchos de ellos provienen de otras Comunidades Autónomas, en muchos casos sus clientes ya no pertenecen exclusivamente a un determinado sector ya que muchos han ampliado los efectos beneficiosos de su inversión en investigación a un perímetro sectorial más amplio. Lamentablemente siguen sin disponer del reconocimiento que por sus resultados merecen por parte de las políticas estatales habiendo sido ese uno de los objetivos, como ya he mencionado, de la creación de la Federación. En ese sentido los tiempos que han venido corriendo durante los últimos años, fruto de decisiones o indecisiones del pasado, han ido siempre en contra, y cada vez más, de este objetivo de la Federación, como de los de tantas otras asociaciones con objetivos similares: objetivos de cooperación y unión alrededor de un gran proyecto en lugar de fragmentación y asilamiento alrededor de mini proyectos individuales. Lamentable o afortunadamente, el mundo en el que vivimos se ha empeñado en demostrarnos que al final las cosas caen por su propio peso, es decir, que la Ley de la Gravedad no se puede derogar.
¿Y cómo es este contacto y retroalimentación permanente con las empresas de cada sector, en el ámbito español e internacional? Podría citarnos algunos ejemplos de excelencia o que sean próximos en el tiempo y que merezcan ser destacados.
El contacto entre los Centros Tecnológicos y las empresas depende mucho de cada sector y del tipo de servicio demandado sin embargo se basa en la confianza mutua, gracias, en todos los casos, a un proceso continuado de aprendizaje que ha permitido a las empresas: Asumir los plazos propios de un proyecto de investigación y su metodología, Comprender el sentido del riesgo y Asumir el coste necesario para asegurar el éxito basándose en expectativas futuras de rentabilidad. Todo lo cual ha permitido a los Centros Tecnológicos: Asumir la relevancia de la confidencialidad en el manejo de la información y de la exclusividad en su aplicación, Asumir el reto de la rentabilidad en el diseño de los proyectos e Incorporar el criterio de oportunidad en la planificación y ejecución de los mismos.
A partir de ahí podemos ofrecer información sobre los resultados alcanzados gracias a ese contacto y retroalimentación permanente. Son muchos los casos y posiblemente sería injusto si sólo mencionara algunos por lo que prefiero ofrecer datos globales pero igualmente espectaculares. Los Centros Tecnológicos tienen un impacto demostrado sobre los resultados de las empresas con las que se relacionan. Su efecto positivo queda demostrado por los resultados de un estudio independiente realizado por un equipo internacional liderado por el Instituto Flores de Lemus de la Universidad Carlos III que se resumen en la siguiente tabla:

Crecimientos de la economía atribuidos a los Centros Tecnológicos

Asimismo, los Centros Tecnológicos tienen un impacto positivo sobre el empleo, no sólo en cantidad sino en calidad del mismo. Los resultados obtenidos en cuanto a generación de nuevo empleo por parte de los Centros Tecnológicos en el período 2000-2007 fueron: Empleo Directo: 3.744 nuevos empleos; Inversión en Infraestructuras: 3.024 nuevos empleos; Inducido en nuevas Empresas de Base Tecnológica: 1.324 nuevos empleos; Inducido en empresas cliente: 26.092 nuevos empleos; e Inducido en terceros: 17.119 nuevos empleos. En total, se puede estimar que los Centros Tecnológicos españoles han sido responsables de la creación de 51.303 nuevos empleos en el período 2000 a 2007. Esta cifra supone que por cada 23.000 euros de incremento en sus ingresos totales (públicos y privados) los Centros Tecnológicos generan un empleo adicional a los que generarían si dicho incremento no se produjese. La media de la tasa de crecimiento anual del empleo generado por los Centros Tecnológicos se situa en un 26,4%, mientras que la tasa media de crecimiento anual de la Población Ocupada en el período 2002 a 2007 fue de 3,58%. Es decir, los Centros Tecnológicos tuvieron una tasa de generación de empleo más de siete veces superior a la media de la economía española durante los años 2000 a 2007.
Otro dato a destacar es que la participación de los Centros Tecnológicos en proyectos europeos de I+D es cuatro veces superior (en términos relativos a su dimensión) a la media de los organismos de investigación españoles. Esto avala la calidad de sus proyectos que en el Programa Marco Europeo de I+D+I son evaluados por expertos internacionales. En la inmensa mayoría de los proyectos que los Centros Tecnológicos presentan al Programa Marco europeo participan empresas españolas con lo que tienen un efecto importante en la internacionalización tecnológica de nuestras empresas que se benefician de los desarrollos tecnológicos de nivel internacional a través de su participación.
La Encuesta sobre innovación tecnológica en las empresas que edita anualmente el Instituto Nacional de Estadística, ha revelado en la publicación de los datos correspondientes a 2009 que el número de empresas innovadoras ha descendido con respecto al periodo anterior. Sin embargo, el porcentaje de las mismas que han cooperado con Centros Tecnológicos ha sido superior que en periodos estudiados anteriores. El número de empresas que cooperaron con Centros Tecnológicos para innovar se incrementa el año 2009 en un 13% con respecto al año anterior. Este dato es muy significativo ya que confirma el crecimiento del grado de confianza empresarial en los Centros Tecnológicos, al irse incrementando su elección como socios para la realización de actividades innovadoras de forma superior al resto de organizaciones proveedoras de I+D (Universidades y Organismos Públicos de Investigación).

Está claro que nos jugamos el futuro en el terreno en el que ustedes trabajan, ¿cómo perciben el marco económico actual, en el contexto internacional en el que se mueven y sobre todo en el específicamente español? ¿Estamos respondiendo a la crisis de la manera adecuada?
Ya hace año y medio elaboramos un informe anticipándonos a los problemas que los Centros Tecnológicos iban a sufrir a lo largo del año 2010 y, sobre todo, durante el año 2011. Con el informe intentamos ofrecer alternativas a los Centros Tecnológicos con el fin de que pudiesen desarrollar estrategias para afrontar las dificultades por las que están pasando este año y las que sin duda serán mayores el año que viene. La situación económica actual está generando dificultades para la inversión en conocimiento y la contracción de la demanda está dificultando una eficiente transferencia del conocimiento acumulado y por tanto dificultando la rentabilización de inversiones pasadas. Estas dificultades sólo se podrán superar mediante tres estrategias: la internacionalización, la cooperación y la adaptación de la oferta. La crisis está afectando a los Centros Tecnológicos pero no de la misma manera que está afectando a otras instituciones. Las empresas que constituyen el mercado al que los Centros Tecnológicos se dirigen son, en general, empresas con un alto porcentaje de sus ventas en el exterior. Se trata de empresas que hace años optaron por apoyarse en Centros Tecnológicos para abordar sus innovaciones y poder ganar mercado en el exterior. Esta estrategia les ha preparado para abordar esta crisis en mejor situación a pesar de las graves dificultades generadas por la escasez de financiación disponible para seguir produciendo y por tanto atender a su demanda y las dificultades, menores, que están atravesando otras economías. Se trata de empresas menos expuestas a la caída de la demanda del mercado español. Como demuestran los datos publicados hace pocos días por el INE los Centros Tecnológicos son el único agente que en 2009 aumentó (en un espectacular 13%) el número de empresas innovadoras que lo seleccionaron para cooperar en proyectos de innovación (por el contrario, el número de empresas innovadoras que cooperaron con Universidades y Organismos Públicos de Investigación no aumentó). Aquellos Centros Tecnológicos que por el tipo de sector al que se dirigen han estado más expuestos a la caída de la actividad económica en España están respondiendo ofreciendo sus servicios en el exterior (Iberoamérica, países del Este y China). El recorrido de los Centros Tecnológicos en el ámbito de la internacionalización sigue siendo muy amplio y espero que la situación actual acelere en muchos casos la internacionalización de su oferta. Por el lado de la inversión en conocimiento los esfuerzos que los Centros Tecnológicos han realizado durante los últimos años para mejorar su participación en programas internacionales de apoyo a la I+D posiblemente les permita compensar con fondos internacionales la escasez de fondos públicos españoles. Supongo que su contribución a aumentar el retorno español del Programa Marco Europeo de I+D+I mejorará en los próximos años a pesar de lo elevado que ya es.

Simulador Rhesca
El simulador de recubrimientos por inmersión en caliente (HDPS) o también llamado simulador Rhesca permite simular los procesos industriales de recocido y de recubrimientos metálicos sobre todo tipo de aceros.

Lo que hay que hacer para salir de la crisis es lo mismo que habría que haber hecho para no sufrirla tanto como la estamos sufriendo. Sin embargo no parece que ni entonces ni ahora se tenga la valentía de tomar decisiones que aseguren nuestro futuro administrando correctamente el presente. Una sociedad que se retira cuando la atacan o que se rinde cuando la chantajean es una sociedad con dificultades para enfrentarse a los problemas, es una sociedad que necesita que las cosas vayan muy mal para reaccionar. Son los problemas de una sociedad que ha perdido su identidad, sus valores y su proyecto y por tanto que necesita que sean otros los que tomen decisiones por ella. No creo que sea un problema de políticos, creo que se trata más bien de un problema general de nuestra sociedad alimentado por una pésima educación, un individualismo enfermizo, una gran falta de generosidad y un mal entendido sentido del bienestar exento de responsabilidad y capacidad de esfuerzo. Una sociedad de derechos que rechaza los deberes es insostenible ya que los derechos se sustentan, precisamente, en la asunción previa de deberes. Cuanto antes nos demos cuenta de ello y nos pongamos a trabajar, antes mejoraremos nuestra “situación”.

El trato económico que se le da a la investigación es un motivo de queja recurrente por parte de los investigadores. Pero, aparte de la mera cuestión presupuestaria, ¿qué se puede hacer para mejorar la organización y el sistema de trabajo para ser más competitivos y eficientes?
Según datos del INE a pesar del aumento de inversión pública en el sector de I+D, las importaciones de alta tecnología han crecido un 32% desde el año 2001, mientras las exportaciones presentan un nivel inferior en un 3,3% al de hace ocho años. El gasto privado en el sector también es descendente. Sin embargo, ahora más que nunca, el presupuesto público que año tras año se dedica a I+D+I no es el principal indicador que debemos observar. No se trata de cuánto se destine sino de cómo se llevan a cabo las inversiones, cómo se llevan a cabo las políticas y, lo más importante, la estabilidad financiera que se le otorguen a esas políticas. No podemos tener ni incrementos de presupuesto espectaculares en poco tiempo, como han existido años atrás, ni recortes como los recientes. Las políticas deberían formularse desde la estabilidad presupuestaria necesaria para que las inversiones en I+D+I puedan dar su fruto. En resumen, indicadores realistas, compartidos, estabilidad en las políticas financieras y, por último, algo que desde el sector de Centros Tecnológicos venimos demandando: que se otorgue mucho mayor peso a la investigación de carácter aplicado en organismos de investigación. Orientar la investigación hacia las oportunidades en el mercado, rentabilizando económicamente las inversiones realizadas, para, a partir de ahí incrementar la inversión. Romper con un sistema básica y principalmente orientado a la publicación instaurando programas públicos de financiación que evalúen sus resultados en algo más allá que la producción científica estimulada, es decir, en sus resultados de explotación en el mercado, en la patente, en la innovación.
Pero a mi entender lo más relevante es que un sistema de I+D no tendrá el peso necesario hasta que no se le relacione de forma decidida con el ámbito de la educación. Hasta que no se contribuya desde las primeras etapas del aprendizaje en la formación de los investigadores, el ámbito educativo escolar primero, universitario después, y se fomente el “emprendedurismo”, el riesgo y la independencia no terminaremos nunca de otorgar al sistema el peso que se merece.
¿La aplicación de Ley de la Ciencia contribuirá a mejorar el rendimiento en el ámbito tecnológico e industrial en el que ustedes trabajan o cree que deberían modificarse algunos aspectos?
FEDIT elaboró un extenso informe que analizaba el texto del proyecto de Ley de la Ciencia y que proponía algunas alternativas a varios aspectos que nos preocupan. En primer lugar entendemos que la Ley de la Ciencia y la Innovación no plantea respuestas efectivas a la actual fragmentación del Sistema Español de Ciencia y Tecnología con lo que será limitada su capacidad para resolver los graves problemas que de ella se derivan como son la ineficiencia del gasto público por duplicaciones de gasto, la pérdida de la excelencia por la fragmentación de los recursos y la disminución de la competencia global como estímulo para la mejora. También detectamos problemas en el modelo de gobernanza propuesto al establecer que los que elaboran las políticas (estrategias y planes), es decir, el Gobierno del Estado y los de las Comunidades Autónomas, sean los mismos que definen los mecanismos de seguimiento, recopilan los resultados, los analizan y elaboran recomendaciones, y que los miembros de los Consejos que deben asesorar al Gobierno sobre el avance de la Estrategia, la definición de los Planes Estatales y su implementación sean nombrados por el propio Gobierno. Y también observamos, entre otros aspectos, que los Centros Tecnológicos no son reconocidos como agentes ejecutores de las políticas científicas y tecnológicas de la Administración General del Estado limitándose dicho reconocimiento a los Organismos Públicos de Investigación dependientes de la Administración General del Estado. Esta cuestión, entre otras, nos preocupa y así se lo hemos transmitido a los diferentes responsables.
En el conjunto del Estado se ha apreciado en la última década una caída constante de las matriculaciones en las carreras de ingeniería. Parece ser que, debido a la crisis económica, se está empezando a mejorar la expectativa en algunas especialidades; pero en el conjunto seguimos con un grave estancamiento. ¿Cómo ven el futuro en este aspecto?
Es cierto que ha habido una caída en los últimos años en las matriculaciones de las carreras técnicas universitarias, y desde mi punto de vista y como comentaba antes el problema no existe sólo en este nivel sino en nuestro sistema educativo en general. Nuestro futuro a largo plazo dependerá casi exclusivamente de la calidad de nuestro sistema educativo. Un ejemplo de esto es la diferencia entre el enfoque de la enseñanza en países altamente innovadores y España. El énfasis sobre el aspecto práctico de las enseñanzas es mucho más elevado en aquellos. El sistema de ciencia y tecnología debería asumir dentro de sus funciones una nueva función: participar en el proceso formativo enseñando a los alumnos a aplicar el conocimiento que van adquiriendo para resolver problemas concretos del día a día o a inventar nuevas soluciones para problemas actuales. Sólo de esta manera serán capaces de imaginar nuevas aplicaciones y soluciones y serán capaces de ponerlas en marcha actuando de palancas del cambio en nuestras empresas.
En una de mis últimas visitas a Estados Unidos tuve la oportunidad de mantener una larga conversación con el Profesor Barry Bozeman en Athens, Georgia. Me comentó que sus investigaciones habían revelado que en esa envidiada estrecha relación existente entre las empresas americanas y la Universidad, las empresas prestan una muy especial atención a una cosa: acceso a estudiantes muy preparados capaces de liderar el cambio tecnológico y la innovación en sus empresas. Los hechos demuestran por tanto que la misión más importante de la Universidad es, y desde mi punto de vista seguirá siendo, la enseñanza y que una incorrecta interpretación de las dos nuevas misiones: la investigación y la contribución al desarrollo económico de su entorno corre el riesgo de llevarle a una pérdida de identidad si no entiende la profunda vinculación de sus dos nuevas misiones con la que es casi exclusiva, original y realmente esencial: la enseñanza en un sentido amplio, universal. La investigación y la contribución al desarrollo económico deben entenderse por tanto como dos nuevas formas de ampliar su misión esencial: la de formar a los líderes del cambio y progreso tanto social como económico de nuestro país. Las dos nuevas misiones de la Universidad no hacen más que mostrar el camino por el que ampliar su primera misión: la investigación debe orientarse a despertar el interés por conocer en los estudiantes, que los estudiantes aprendan a utilizar el conocimiento que se les enseña para explorar nuevas formas de aplicarlo o para explorar nuevas ideas que ayuden a conocer mejor la naturaleza que nos rodea y su formación debe orientarse a maximizar su capacidad de generar riqueza en la sociedad proporcionando talento a nuestras empresas.

AIDO
Con 40 metros de longitud, el laboratorio de ensayos de sistemas de iluminación de AIDO es el único de España que permite evaluar dispositivos luminosos de señalización que requieren ser medidos a grandes distancias

Muchos responsables de nuestras Universidades se quejan de nuestras empresas, de la poca relevancia que dan a la investigación y al desarrollo tecnológico. Sin embargo casi todos los que toman, o según ellas, no toman, esas decisiones de inversión pasaron un largo periodo de su formación en la Universidad española. Considero que existen magníficas instituciones como los Centros Tecnológicos que estarían dispuestos a ayudar a dar ese contenido práctico a la enseñanza universitaria mediante el establecimiento de fuertes vínculos entre ellos y la Universidad y siempre que se reconozca el valor que el Centro Tecnológico puede aportar fomentando su participación en la propia definición de programas de grado y pos-grado.
Aunque creo más en la iniciativa individual que en el imperativo legal como mecanismo impulsor del cambio social, una nueva Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación es una oportunidad que no debemos desaprovechar para asentar el papel fundamental de la investigación en la enseñanza.

La política educativa no parece muy bien definida, pero también carecemos desde hace tiempo de una auténtica política industrial, a medio y a largo plazo. Más bien parece que el Gobierno central y las Comunidades Autónomas se limitan a poner parches según la coyuntura. ¿Cómo creen ustedes que debería actuarse en este aspecto?
Debemos cambiar el discurso de manera radical. La pregunta busca las soluciones en donde hasta ahora hemos tenido los problemas. Es un ejemplo de los males que nos han llevado a la situación actual. Tenemos problemas económicos: culpa de las políticas económicas, habrá que cambiarlas. Tenemos problemas industriales, culpa de las políticas industriales, cambiémoslas. Tenemos problemas sociales, culpa de la escasez de políticas sociales, aumentémoslas. Tenemos problemas de competitividad, culpa del presupuesto de I+D, incrementémoslo. Después de muchos años me he dado cuenta de que el futuro de un país lo construyen sus individuos, sus proyectos, sus ilusiones, sus ambiciones y su capacidad de esfuerzo y muy poco se construye desde las políticas. Hasta las peores políticas serían superables por extraordinarios ciudadanos. Como decía un amigo, cada uno debe jugar su partida y los políticos (y políticas) estorbar lo mínimo posible. Si los políticos ayudan, fenomenal, pero no serán las que nos saquen de pobres. Mi opinión es que debería darse más campo de juego a la iniciativa privada, más libertad y menos política. Lamentablemente no sé si, como sociedad, estamos preparados para ello.
Por ello, la única relevante, desde mi punto de vista, y sobre la que deberíamos centrar todos nuestros esfuerzos, es la política educativa (tanto primaria como secundaria como superior y profesional). Una extraordinaria política educativa sería la mejor política económica, social e industrial que podría tener un país. De esto no tengo absolutamente ninguna duda. De todo lo anterior, todas las que cualquier lector pueda imaginar.
Francesc Ribera