Inflexión periodística: Cómo serán los ¿medios? Cómo seremos los periodistas

Inflexión periodística: Cómo serán los ¿medios? Cómo seremos los periodistas

agosto 12, 2009 Desactivado Por inQualitas
Gumersindo Lafuente
Gumersindo Lafuente
Director del diario independiente digital Soitu.es

Nunca se había hablado tanto de periódicos y periodismo como en estos últimos años. La fuerza de Internet ha puesto en marcha una revolución que la crisis económica se ha encargado de transformar en un drama para la industria de los medios. Cabeceras que hace tan sólo un año presumían de beneficios multimillonarios hoy han entrado en números rojos y su valoración en bolsa lleva meses acercándose peligrosamente a la nada. Y el pánico y el desconcierto lleva a sus gestores a pedir desesperadamente ayudas al gobierno de turno para sobrevivir en nombre de la libertad de prensa y de la sagrada función de control social atribuida a los medios en una sociedad democrática.
No seré yo el que niegue las virtudes y la necesidad del periodismo independiente. Y ya sabemos que esa independencia sólo están en situación de garantizarla empresas rentables. Pero me resisto a pensar que una prensa subvencionada pueda ejercer su trabajo con el mismo rigor que una prensa verdaderamente libre.

Además, también creo que las empresas y los periodistas deberíamos tener prudencia y no exagerar demasiado sobre la importancia de nuestro oficio. Es singularmente llamativo ver cómo son los medios más acostumbrados a retorcer la realidad los que están siempre dispuestos a impartir lecciones al resto de la profesión y a toda la sociedad.
Pero incluso para estas disquisiciones ya es tarde. Los sucesos que ocurren en la Red no piden permiso, ni licencia, ni subvención alguna para tener protagonismo. La tecnología en manos de los ciudadanos se ha convertido en una herramienta poderosísima de fabricación de contenidos, de influencia, de creación de estados de opinión y en definitiva, de control social.
Todo ha sucedido en pocos años, ante las narices de los ejecutivos de los medios tradicionales, sin su participación, más bien ante su pasividad. Hoy casi todos tienen la sensación de que les han robado la cartera a cámara lenta mientras estaban tan entretenidos amasando dinero y poder que no han sabido detener al ladrón.

¿Medios en el futuro?
El problema ahora es saber cómo serán los medios del futuro, si es que en ese futuro hay de verdad sitio para su existencia. Y cómo serán, seremos, los periodistas. Son cuestiones difíciles, pero ya empieza a haber datos, pistas, señales que nos marcan el camino de las posibles respuestas.
Nos enfrentamos a una realidad en la que la palabra desintermediación cobra un gran protagonismo. Entre los hechos y los lectores cada vez hay menos filtros, pero también empieza a suceder lo mismo entre el poder y los ciudadanos.
Antes, siempre había un intermediario en ambas relaciones, un periodista, pero ahora esa figura ha dejado de ser imprescindible. Y los profesionales que no lo tengan en cuenta y no analicen las consecuencias de este nuevo escenario, estarán traicionando una de las reglas de oro del oficio: saber ver e interpretar la realidad y los cambios de los tiempos que nos toca vivir.
Los diarios de pago, que han sido líderes en influencia durante los últimos doscientos años, se han convertido en pocos meses en animales heridos al borde de la extinción. El nuevo ecosistema digital les hace prescindibles. Las noticias han dejado de añadirles valor hace tiempo, Internet lo cuenta todo al instante y con una riqueza de miradas y de medios inabordable por los viejos soportes de papel.
Les quedaba el terreno del análisis y el periodismo de investigación. Pero en ambas disciplinas la Red se está mostrando competitiva. ¿A qué se pueden aferrar ahora los viejos soportes para sobrevivir? Quizá ya sólo tienen una posible defensa en el formato. Es su último bastión. Los que nacimos para la información con un periódico en la mano resistiremos aún, quizá por costumbre, quizá por nostalgia. Y aunque nos informemos mayoritariamente por la Red, seguiremos abonados al rito del quiosco y del diario manchando nuestras manos.

Industria versus Profesión
¿Y el periodismo? La paradoja llega cuando tenemos que contestar a esta pregunta. En medio de una industria que muere, nacen cada día más voces que cuentan historias y herramientas que sirven para categorizarlas y hacerlas visibles, encontrables.
La industria desfallece pero no el periodismo. Y los profesionales que usen su talento en el nuevo universo digital sobrevivirán sin duda. Quizá no todos, en las revoluciones suelen abundar las víctimas, pero estoy convencido de que el periodismo y los periodistas saldremos reforzados.
Aunque también estoy seguro de que las cosas del oficio ya nunca serán iguales. Perdido el oligopolio de la intermediación, periodistas y medios se verán obligados a escuchar más a la gente. Sentirán cada vez más cerca su aliento, su control y deberán establecer un diálogo con la audiencia.
Y creo firmemente que será una conversación productiva. Tendremos que generar nuevas técnicas para buscar y filtrar la información y nacerán nuevos géneros que nos ayudarán a contarla. Y ya nunca más podremos vivir de espaldas a la tecnología. Pero no creo que sean sacrificios tan duros de aceptar si lo que está en juego es poder seguir trabajando en el oficio que amamos: el periodismo.

Artículo publicado, en Mayo de 2009, en la Revista de APD (Asociación para el Progreso de la Dirección)