Entrevista a Walther von Plettenberg

Entrevista a Walther von Plettenberg

diciembre 10, 2010 Desactivado Por inQualitas
Walther von Plettenberg
Walther von Plettenberg
Director Gerente de la Cámara de Comercio Alemana para España
«El 80% de las empresas alemanas en España consideran que su situación actual es satisfactoria o buena»

Walther von Plettenberg es licenciado en Derecho y Administración de Empresas por la Universidad de Múnich y doctor en Historia del Derecho por la Universidad de Frankfurt. Comenzó su formación académica en el sector de la banca y, antes de incorporarse en 1996 al equipo de la Cámara Alemana como director del Área Jurídica, trabajó para la multinacional alemana TÜV Rheinland Ibérica.
Bajo la presidencia de Carsten Moser, usted dirige desde septiembre la Cámara de Comercio Alemana en nuestro país. Sustituye a Peter Moser que ha desempeñado el cargo durante trece años. ¿Cuál es la situación actual de la entidad?
En el entorno actual de crisis económica, la Cámara sigue desempeñando un papel importante como rueda transmisora de contactos económicos entre ambos países y como plataforma de contacto entre los asociados en España, de las aproximadamente 1.100 empresas alemanas que dan empleo, según nuestros cálculos, a unas 340.000 personas. Con el equipo de casi treinta personas distribuidas entre nuestras oficinas en Madrid y Barcelona, además de delegados en varias zonas de España, estamos insertos en un sinfín de proyectos de menor y mayor envergadura que tienen como denominador común el que ambos países se enriquezcan por las oportunidades de negocio y tecnología que se ofrecen mutuamente.
La opinión pública no parece conocer el volumen de la inversión alemana en España. Para que nos hagamos una idea, ¿puede dibujarnos a grandes rasgos la presencia de empresas, productos, servicios, tecnología y capital alemanes?
España cuenta con una inversión directa desde Alemania acumulada de algo más de 24 MM €. Las operaciones de inversión en ambos sentidos cayeron notablemente en 2008 y 2009 al hilo de la percepción de la crisis en ambas economías. Sin embargo, según las estadísticas correspondientes, contamos tan sólo en el 2009 con más de cuarenta inversiones “greenfield” (es decir nuevas inversiones de Alemania en España). Pero también la reinversión de dividendos en el país es fuente de nuevas inversiones. La industria farmacéutica, química, automovilística —incluyendo en esta última la industria auxiliar del automóvil— centra las inversiones industriales. En días pasados, por ejemplo, el grupo Volkswagen ha anunciado unas inversiones en su planta de SEAT en Martorell de unos 2.000 millones hasta 2015, asociadas particularmente a la fabricación del nuevo Audi Q3 en esta factoría. A las inversiones industriales hay que añadirle las inversiones de empresas dedicadas al comercio y servicios, dirigidas tanto a empresas y profesionales como al consumidor final. En cuanto a estos últimos nos estamos refiriendo a marcas conocidas por todos como Osram, Lidl o Mediamarkt.
Hace pocos días ustedes, en colaboración con el IESE, han publicado una encuesta entre las empresas alemanas afincadas en España según la cual el 80% de ellas valoran positivamente su situación. ¿Nos puede ampliar las principales conclusiones del informe?
Desde hace más de dos lustros venimos realizando la encuesta, con carácter bianual. La última la hicimos a principios de verano. Este año se ha efectuado entre unas 850 empresas alemanas distribuidas en todo el territorio nacional, con el natural protagonismo de Cataluña y Madrid, y distribuidas adecuadamente también entre los múltiples sectores en las que estas empresas están siendo activas. Una de las conclusiones más interesantes, efectivamente, es que el 80% de las empresas encuestadas consideran que su situación actual es satisfactoria o buena, el resto la considera “mala”. Respecto a la anterior encuesta del 2008 –ya insertos en la actual crisis— esta estimación no ha variado sustancialmente. Sí ha variado la perspectiva a corto plazo (2011) y medio plazo (2012 -2014): el barómetro es claramente optimista, ya que las expectativas de cara al 2011 son mejores, o sin cambio, en aproximadamente un 45% en ambos casos. Solamente el 10% considera que las cosas se pueden complicar más todavía en el 2011. Casi el 75% de los encuestados consideran que a medio plazo las expectativas son mejores y no hay cambio de percepción en el 18%. Estas estimaciones tienen, naturalmente, sus consecuencias en los correspondientes planes de inversiones y empleo.
Encuesta
Presentación de los datos de la Encuesta “Empresas Alemanas en España: Clima empresarial y Factores de éxito”, el pasado 4 de noviembre en Barcelona. La presentación corrió a cargo de Peter Moser, director en funciones de la Delegación de la Cámara de Comercio Alemana en Barcelona.
¿Podemos constatar entonces que la recuperación económica en su país también se transmite a las empresas alemanas afincadas en España? ¿Aparte de esto, cómo cree que pueden colaborar en nuestra propia recuperación económica, que parece mucho más lenta?
El aparente optimismo moderado de las empresas encuestadas tiene poco que ver con la buena marcha de la economía alemana en este año, ya que la mayor parte de ellas no producen para el mercado alemán sino para el español o, como otras empresas españolas, también para el mercado internacional en general. El arranque exportador español en este último año hace que la exportación efectúe una aportación cada vez más importante al crecimiento del PIB español. Y es verdad que la buena marcha de Alemania, y con ello del aumento de sus importaciones (al ser el destinatario número dos de las exportaciones españolas, después de Francia), es importante para España. En todo caso, las exportaciones son insuficientes todavía para cerrar la tradicional brecha española en la balanza de pagos por un exceso de importación y una deficiente exportación, brecha que tiene que ser cubierta por importación de capitales, es decir endeudamiento en el extranjero, tanto en cuanto no se ve compensado suficientemente por ingresos en concepto de servicios, básicamente turismo.
Por su contacto permanente con los empresarios y directivos alemanes, usted es un observador cualificado de las características de la economía y de la sociedad españolas. ¿Se atrevería a definirnos brevemente cuáles considera que son nuestros puntos fuertes y débiles?
Siendo consciente de que nos situamos aquí en el terreno resbaladizo de los tópicos, diría que la capacidad de adaptarse rápidamente a situaciones inesperadas es una de las grandes cualidades que el extranjero percibe en España. Esta capacidad de improvisar con éxito en situaciones inesperadas tiene, como todo, su contrapartida también en la medida que la planificación sosegada, necesaria a medio o largo plazo, es sustituida por una improvisación excesivamente cortoplacista.
Le agradeceríamos que comparara nuestras déficits con la situación actual de Alemania, en la praxis económica y técnica, en la educación, la investigación, etc. En suma, ¿qué podemos hacer para imitar la excelencia germana?
Daría para mucho intentar dar una respuesta debidamente razonada a esta pregunta. Antes de lanzar alguna quisiera señalar que al igual que España puede aprender de Alemania, España tiene que enseñar también mucho a Alemania. Así, por ejemplo, las “business school” españolas tiene un prestigio internacional que no tienen las “business school” alemanas; y los bancos españoles activos en Alemania tiene una productividad y eficiencia superiores a la media alemana. Podríamos hablar también de grupos españoles de infraestructuras, telefonía o de comercio minorista que están activos también en Alemania y que son una referente en su sector para los alemanes. Dicho esto, ¿qué podría ser útil de la experiencia alemana para España? Yo señalaría particularmente la formación profesional no universitaria, es decir la formación profesional que llamamos en Alemania “dual”, es decir, con un responsabilidad compartida entre la empresa y las escuelas profesionales, siendo los exámenes a cargo de las cámaras de industria y comercio. Esta formación compartida tiene una carga mucho más práctica en la empresa que la formación profesional española y goza de una buena aceptación social. Esto hace que el joven que termina su formación dual prácticamente tenga asegurado un trabajo. El País Vasco de hecho ha introducido este modelo en los años noventa con muy buen éxito. Tengo entendido que en este momento en el País Vasco hay unos 15.000 puestos de formación compartida configurados bajo esta filosofía.
En todos los años de presencia de las empresas alemanas en España, que se remontan a principios del siglo XX, se ha ido creando una buena sintonía entre directivos y técnicos alemanes y españoles. ¿Cómo ven las perspectivas de creación de empresas y proyectos conjuntos, en ambos países?
Efectivamente es interesante ver la evolución en una visión de más largo plazo. Usted hace referencia a los orígenes de la inversión alemana que se remontan a principios del siglo XX. Estamos insertos en una corriente de intercambio comercial y de inversiones en crecimiento que tiene ya cien años de historia. La constitución de un mercado común europeo después de la Segunda Guerra mundial, la caída de aranceles, la entrada de España en la que hoy es la UE, la apertura total de un mercado nacional a otros, la entrada de España como inversor en Alemania a finales de los noventa y sobre todo en este primer decenio del nuevo milenio hace que sigamos creando lazos comerciales e inversiones en los años venideros, con y sin las crisis que puedan presentarse. Esto no quita que los nuevos mercados en Asia o Latinoamérica tengan una dinámica mayor tanto para los inversores españoles como para los alemanes, pero esto no nos debería desalentar ni mucho menos. En una expresión algo castiza diría que “hay para todos”.
Simposio Hispano-Alemán
Mesa redonda del Simposio Hispano-Alemán, sobre la situación y perspectivas de las relaciones hispano-alemanas, celebrado el 2 de diciembre de 2010 en Madrid. De izquierda a derecha. Walther von Plettenberg, Pedro de Eljabeitia (director del Banco Santander Consumer Bank de Alemania), Carmen Tomás, Carlos Espinosa de los Monteros (vicepresidente de Inditex) y Francisco Belil (consejero delegado de Siemens, S. A.).
La implantación de empresas alemanas en la comunidad catalana es significativamente alta. En Cataluña y en las otras comunidades autónomas en que tienen mayor presencia, ¿tienen previstas acciones especiales de cara al futuro inmediato?
Volviendo a la encuesta a la que nos hemos referido al principio, de las 845 empresas a las que nos hemos dirigido, 390 están situadas en Cataluña, lo que sitúa este grupo bastante por delante de la Comunidad de Madrid que le sigue con 279 empresas. Hay que señalar también que en Cataluña se centran empresas del sector industrial, particularmente farmacéutico, químico y automovilístico. Nuestro objetivo es facilitar la tarea de la empresa inserta en el tejido empresarial español desde su particular experiencia como empresa con capital extranjero y con una forma y filosofía de trabajo en relación estrecha con su matriz alemana. No obstante, esto no significa que los problemas de ellas sean siempre diferentes a los de cualquier empresa española, ni mucho menos. En este sentido, y valga como respuesta a su pregunta por “acciones especiales”, estamos trabajando actualmente en la confección de un catálogo de propuestas de mejora de trabas administrativas y los problemas derivados de la situación crítica en la que se encuentra el “mercado único” o interior español dada la multiplicidad de Comunidades Autónomas. Estos factores son percibidos como críticos por parte de la empresa alemana en España, tal como se deduce de la referida encuesta; seguramente ésta es una experiencia compartida en buena parte por otras empresas españolas sin su particular impronta alemana. Otra acción que me gustaría señalar es que conjuntamente con otras instituciones bilaterales estamos teniendo contactos en el tema de formación profesional con entidades diversas españolas para hacer fructífera la experiencia alemana en este terreno para España. Y por último, un Premio a la Innovación y Excelencia Empresarial, que el año que viene verá su Tercera Edición, pondrá su granito de arena en la creación de una cultura de más innovación y premiará los esfuerzos de las personas, empresas y entidades, particularmente de aquellas dedicadas a la mejora de las relaciones económica bilaterales.
Klein 2010
Edición de septiembre/octubre de la revista Economía Hispano-Alemana,
editada por la Cámara de Comercio Alemana para España.
Y para acabar ¿cómo ven los empresarios y directivos alemanes afincados en España el futuro de la economía en el marco común de la UE? Además de una moneda única, ¿creen que podemos establecer a corto plazo una política económica conjunta que facilite un gobierno europeo fuerte y a salvo de sobresaltos en los mercados financieros?
Probablemente el empresario y directivo alemán afincado en España no tenga una percepción única en relación al tema de una política económica conjunta común. En todo caso, habrá que precisar qué se entiende por “política económica conjunta”. Si política económica conjunta significa que haya una política común respecto a la moneda, tasa de intereses en la zona Euro y las intervenciones del BCE en el mercado, ésta ya existe. Por otro lado, si una política económica común es entendida como política fiscal presupuestaria común de todos los estados miembros, con una responsabilidad presupuestaria de cado uno por todos los demás estados miembros – al estilo de Fuenteovejuna “todas a una”–, ésta diluiría la responsabilidad y consecuencias de la particularidad competitiva de cada país. Exigiría también, a mi entender, que el endeudamiento posible ya no de un estado sino de toda una zona económica, es decir también de sus empresas y particulares, debería ser uniforme entre los estados para evitar que zonas (países) menos endeudados avalen de hecho a los que se han endeudado más, lo que afecta a la percepción del riesgo-país en todo caso. Este planteamiento de uniformidad parece políticamente poco realista. Si nos referimos a una política de fomento de estructuras económicas parecidas en el ámbito de la UE, basadas en programas marco de la UE, en subsidios a países, regiones o sectores que se consideran necesitadas de apoyo por circunstancias diversas, también existe ya, como la política monetaria común referida. Pero parece que estas políticas no son suficientes para anular las diferencias socio-económicas entre los países europeos: no lo han conseguido los criterios de convergencia establecidos en el tratado de Maastricht en 1992 ni tampoco la Agenda de Lisboa del 2000 que quiso dar un nuevo y definitivo empuje de convergencia, centrado en la potenciación de la economía del conocimiento, antes del 2010 en toda la UE. Quizá tampoco sea realmente deseable una armonización perfecta, ya que Europa se realiza y se enriquece también en sus diferencias.

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AHK
Francesc Ribera