Elementos esenciales para una buena comunicación empresarial y política

Elementos esenciales para una buena comunicación empresarial y política

octubre 6, 2015 Desactivado Por inqualitas
Antoni Gutiérrez-Rubí
Antoni Gutiérrez-Rubí
Fundador y director de Ideograma
El producto online está destinado a ser la principal fuente de audiencia de las compañías editoras

Antoni Gutiérrez-Rubí es asesor de comunicación y consultor político. Dirige una consultora de comunicación que este año celebra sus treinta años de trayectoria, Ideograma. Desarrolla su labor profesional en España y Latinoamérica. Escribe habitualmente en distintos medios y en sus artículos y libros reflexiona sobre nueva política, comunicación y nuevas tendencias en el ámbito social y empresarial. El último libro que ha publicado es La transformación digital y móvil de la comunicación política. Su blog www.gutierrez-rubi.es ha sido reconocido durante cuatro años consecutivos con el Victory Award al Blog Político del Año en la categoría de Impacto Informativo.

¿A qué se debe el solapamiento habitual hoy en día entre la asesoría de comunicación genérica y la más específica consultoría política? ¿El “mercado político” es tan relevante para los expertos en comunicación?
La esencia de la comunicación es difundir contenidos, crear relaciones y que el mensaje llegue correctamente a la gente. En ese sentido, las labores para una asesoría de comunicación son las mismas.
Lo que diferencia a las políticas de las genéricas es que la comunicación y los mensajes suelen ser diferentes, que el contexto es diverso y que la aceptación de esos mensajes suele ser menos sencilla. Ahí está nuestro trabajo: pensar en estrategias de comunicación, en segmentación de públicos y en la creación de acciones para que nuestro mensaje llegue más claramente a la ciudadanía; que es, en definitiva, quien decidirá si los políticos lo hacen bien o si lo podrían hacer mejor.
Parece evidente que estamos viviendo un cambio de ciclo económico que lleva aparejado un cambio de ciclo político. ¿La comunicación política y empresarial puede ayudarnos a superar el bache en el que estamos? ¿En qué aspectos?
Puede ayudarnos en el sentido de mejorar la percepción de las cosas a través de la comunicación.
¿Qué nivel de calidad percibe en sus distintos ámbitos de trabajo, en el Estado español y en nuestro entorno más próximo?
El nivel de calidad, generalmente, es medio/alto. Sin embargo, siempre hay cosas a mejorar. Por ejemplo, en el modo de comunicar, a menudo muy tradicional, lo que no se adapta a los nuevos –y ya no tan nuevos- públicos, acostumbrados a recibir miles de inputs comunicativos al día, ya confundidos con propaganda.
¿Un mal contenido y un mal portador/a pueden “venderse” bien si van envueltos en la forma adecuada? ¿Puede hacerse creíble al público consumidor y al ciudadano elector un “mal mensaje”?
A pesar de que las formas son fondo y, también, de la importancia de nuestra percepción, de nuestras emociones (“Los hechos son los hechos, pero la realidad es la percepción”, decía Albert Einstein), un mal contenido siempre será un mal contenido y el ciudadano (en su dimensión usuario-consumidor-elector) está hoy más informado que nunca, es más crítico y comparte y refuerza su opinión de manera socializada en las redes.
Un mal portador/a puede ‘salvarse’ si aquello que porta es un contenido de valor, a pesar de que su falta de cualidades como comunicador hagan que el mensaje pierda fuerza o que no se saque inicialmente todo su potencial. El ‘mal mensaje’ siempre se detecta…
¿Qué es Ideograma y en qué aspectos o vertientes de estos servicios se sienten más fuertes?
Ideograma es una compañía especializada en consultoría y asesoramiento en comunicación pública, con una visión global y transversal que contempla su dimensión política, social e institucional. Con una larga experiencia en el desarrollo de estrategias globales y prestación de servicios de comunicación dirigidos a administraciones, empresas, entidades sin ánimo de lucro e instituciones públicas y privadas.
Acompañamos de manera personalizada a CEO de grandes compañías, líderes políticos y formaciones políticas, así como a mandatarios en distintos niveles de responsabilidad.
Desde el año 1985, reflexionamos de manera continuada sobre las nuevas tendencias en el ámbito social y empresarial que van dibujando nuevos escenarios de futuro. Generamos contenidos y propuestas de valor que pueden ayudar en el diseño e implementación de una estrategia de éxito. Y lo hacemos desde la cercanía, con un acompañamiento personalizado, que trata de ayudar a entender este proceso de cambio, identificado los retos que se plantean y abordando aquellas acciones que nos permitan aprovechar e imaginar las nuevas oportunidades.
¿Qué servicios ofrecen a sus posibles clientes y cómo se definirían de cara al público en general?
Desde sus inicios, Ideograma se ha caracterizado por ofrecer una respuesta distinta e innovadora, con una mirada permanente a las nuevas tendencias sociales, políticas, económicas y culturales que se han ido produciendo a lo largo de estos años, hasta llegar hoy al nuevo modelo cultural definido por la Sociedad Red. Los servicios se desarrollan de manera transversal, teniendo en cuenta todos estos factores y adaptándonos en cada caso al perfil y necesidades de nuestros clientes. La empresa tiene una larga experiencia en el desarrollo e implementación de todos los aspectos vinculados con la comunicación en un sentido amplio, de lo micro a lo macro y contamos con un equipo multidisciplinar y una amplia red de colaboradores.
Volvamos a la comunicación en general. Usted afirma que” la democracia necesita de electores pero, ante todo, de lectores” y que “leer es el primer debate por la libertad”. ¿Internet ensancha la base lectora o la disminuye, mediante la simplificación y la banalización?
Internet debe verse como una ventana de oportunidades, a pesar del contexto de intoxicación en el que vivimos a veces.
Internet nos permite acceder, de modo hipertextual, a muchísima información. Si nuestro mensaje permite navegar más, aprender más… podemos acercarnos a nuevos lectores, a nuevos consumidores, a nuevos votantes.
La Web y las Redes sociales han venido para quedarse en nuestras vidas, pero ¿hasta qué punto están cambiando o cambiarán el discurso político y empresarial?
Estamos ante un cambio de paradigma. Por tanto, no sólo se trata de incorporar estas nuevas herramientas sino de entender el cambio de modelo. En alguna ocasión me he referido a ello, recalcando que no se trata de “estar” en la sociedad digital, sin más, sino de “ser” parte de la misma. Y que estos cambios que hay que abordar, afectan a la comunicación, la organización y la creación de valor y reputación.
Por tanto sí que afectan a la manera de entender la realidad, transforman las reglas de juego, el modo como nos relacionamos, nos informamos… dan papel y voz a nuevos agentes y tanto la política como las organizaciones deben estar allí donde están los ciudadanos (en sus múltiples dimensiones como usuarios-consumidores – prescriptores – electores…), formando parte de la conversación, de este ecosistema y, evidentemente, su discurso en forma y fondo.
¿Es consciente el público y son conscientes nuestros principales “actores” públicos de esta incidencia? ¿Cómo suelen abordarla? ¿Cómo la estimulan o cómo la controlan? Y… ¿cómo les ayudan ustedes, los expertos?
Suelen ser conscientes, aunque a menudo creen que teniendo cuentas en la Red y difundiendo contenido, sin más, como han hecho durante años en el resto de medios de comunicación tradicionales ya lo tienen todo hecho. Pero no es así. Hay que entender la nueva comunicación y la nueva política, la ciudadanía conectada e interactiva, aquella que no sólo lee o recibe propaganda, sino que actúa y piensa, y difunde sus ideas por ella misma. Dejamos de tener un solo referente informativo (nosotros) para tener receptores y emisores, y nuestra comunicación debe ser igual.
Ante las grandes empresas y los oligopolios de la comunicación es innegable que Internet ha permitido la eclosión de nuevos medios de comunicación digitales, abaratando los costes y favoreciendo la democratización de los contenidos. ¿Cómo cree que evolucionará esta lucha entre David y Goliat?
Hace unos años que se viene hablando constantemente del fin del periodismo como lo conocemos actualmente, pero eso, bajo mi opinión, no significa su desaparición sino una nueva concepción del mismo. No existen dudas a la hora de determinar cuál es el futuro de la prensa: el producto online está destinado a ser la principal fuente de audiencia de las compañías editoras. Las nuevas tecnologías han permitido el acceso de los lectores a los contenidos a través de múltiples soportes. Y, bajo mi punto de vista, para lograr éxito en este nuevo entorno, el modelo de contenidos de la edición en papel y de la edición digital debe ser diferenciado, potenciando la inmediatez, la ubicuidad y el contenido audiovisual en el producto online y el análisis en el offline. Sin embargo, en un alto porcentaje, se siguen reutilizando los contenidos de la edición papel, para alimentar el producto online. Creo que el objetivo es conseguir que sea al revés: que con unos contenidos online de calidad se consiga gran visibilidad y un aumento exponencial de público lector y difusor de los contenidos de un determinado medio. Que la base sea la calidad y la innovación. Se trata de enriquecer la experiencia lectora a partir de gadgets, widgets, nuevas secciones, participación y difusión online, etc… De favorecer la reflexión (más información multiformato y multiplataforma) y aumentar la difusión y la acción-participación.
Redacción Barcelona
Más información:
www.gutierrez-rubi.es